Primer Paso:
El excitar a una mujer lleva su tiempo, y para que ella esté bien lubricada, dedícale varios minutos al preámbulo. Comienza con besos y caricias tiernas, hasta llegar a besos más húmedos y caricias en lugares más específicos. No te precipites a penetrarla. Un buen sexo oral antes de que “entres por la puerta grande” la pondrá a tono para que incluso, pudan venirse al mismo tiempo.
Segundo Paso:
Ya la penetraste, ahora deberás controlar tus movimientos y no parecer conejo o “perro caliente”, concéntrate en su placer, cuando sientas que ya no puedes más, respira profundo y saca el aire, si te sientes más cómodo puedes parar un momento y cambiar la postura, eso ayudará a bajar la sensación de eyacular.
Tercer Paso:
Ahora ya estando en otra posición, afloja todos los músculos y enfócate en masajearle los senos y las nalgas, mientras ella regula la intensidad y el ritmo de penetración.
Cuarto Paso:
Si ya llegó al orgasmo, puedes optar por cambiar a la posición clásica del misionero y ahora sí “servirte con la cuchara grande” hasta que que llegues al clímax.
Quinto Paso:
Si su orgasmo la dejó muy sensible y ya no quiere que por el momento la penetres, deja que su ágil mano haga lo suyo y te masturbe hasta nublarte la vista.
Etiquetas: Sexo y Pareja

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